Algo que tenemos muy presente, como estudiantes de las ciencias
sociales es que debemos des-adjetivar a
los actores sociales que nos rodean, y alejarnos de clasificaciones de corte valorativo como: “buenos”
“malos” “amigos” o “enemigos”; así como de sus nombres y apellidos, para poder
actuar de manera más objetivada.
Siguiendo la misma línea de asumirnos como personas en preparación, me
nace mencionar que estamos conscientes de que la Universidad no deja de ser una
Institución, y por lo tanto, que existen relaciones de poder. Entendemos el
poder, y a quienes dominan, y más allá de apuntar a la institución de poder, de élite o de clase,
criticamos cómo se ejerce dicho poder.
Sabemos que en un principio muchas personas, sobre todo autoridades, no
generaron una empatía hacia la forma en que procedió el movimiento, pero me gustaría hacer un pequeño comentario
explicativo al respecto: “ un grupo de personas que no poseen poder tienden a buscan otros medios para poder hacer política
y sobre todo de medios desprovistos de poder, y por ello no consiguen entrar en
formas institucionalizadas de política” Esto último sacado de las teorías de
movimientos sociales de Alan Touraine.
Estamos muy satisfechos que el desarrollo de este movimiento nos haya
obligado a trabajar de manera más institucionalizada, junto con profesores, pues
es en estos espacios donde la rigurosidad y el trabajo continuo de
investigación, propicia generar críticas más concretas a nuestros objetivos.
Desde hace varios años la
generación de jóvenes que intenta resolver las cosas de manera violenta ha
desaparecido, pues en estos últimos meses, en esta unidad, se vio madurez y
pacifismo para resolver los problemas, estamos dispuestos a dialogar y trabajar
en conjunto para que al menos en nuestra inmediatez podamos generar un espacio
más democrático, y digno.
Este movimiento fue totalmente a favor de la educación y de mejores
condiciones para el mismo estudiantado. La necesidad estaba latente desde hace
muchos años, pero las carencias no son de normalizarse. Conscientes de que
muchos de los problemas que tenemos hoy en día como Unidad, no es
responsabilidad directa de Arias Lovillo, Porfirio, sino de un sistema de gobierno que venimos
arrastrando desde hace años, no quiere decir que nos quedemos inmovilizados
ante esto. Creemos que más que afectaciones, lo que se logró es un avance para
que hacer notar cuáles eran los requerimientos para que esta institución pueda
funcionar de manera más eficiente, ya que lo expresado en el pliego petitorio,
fortalece a la misma organización
institucional.
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